TERESA DOVALPAGE: Las muertas de la West Mesa



Las muertas de la West Mesa
(Fragmento)


* Un caso que continúa abierto

En febrero de 2009 se descubrieron los restos de once mujeres enterradas en el área de la West Mesa de Albuquerque. Junto a una de ellas había un feto. Después de varios años, todavía no se ha conseguido encontrar al culpable. Existen varias teorías sobre la actuación de un asesino en serie que no se han comprobado.

La sargenta Tasia Martínez, vocera de la policía de Albuquerque, declaró en febrero de 2014 que el personal del Comando 118th Street, creado especialmente para investigar este caso, continuaba trabajando. La organización Alto a la Delincuencia (Crime Stoppers) ofrecía 100 mil dólares de recompensa a quien diera informes que ayudasen al arresto y condena del o los asesinos.

En enero de 2016, el detective Mark Manary era el único miembro de la fuerza policial dedicado a tiempo completo a las investigaciones del caso. Mientras tanto, los familiares de las víctimas siguen esperando por la justicia, que ha tardado en llegar.

La presente obra de ficción está basada en estos hechos.





Acto I

Escena I


(Atardecer en la West Mesa de Albuquerque. Es un sitio desolado, con dos árboles solitarios, un cactus, una acequia sucia con poca agua y, en el centro del escenario, una acumulación de rocas. Al fondo se ven las siluetas de varios tráileres (pueden usarse fotografías) que quedan a cuatro cuadras de allí. Entran Telly y Frank. Telly va vestida con elegancia: zapatos de tacón, falda, maquillaje discreto. Frank luce mucho más casual, con pantalones cortos y una playera desteñida. Telly lleva una bolsa con comida y Frank un paquete de seis cervezas)



Telly (aparte y desanimada)

Éste es el sitio menos romántico que hay en todo Albuquerque.


(Frank camina rápido hasta llegar al centro del escenario. Se deja caer en la tierra y apoya la espalda en las rocas. Telly lo sigue, avanzando con torpeza por los tacones, y se acomoda junto a él)


Frank

¿Te parece un buen lugar para descansar, cielo?


Telly (con una mueca de disgusto)

Huy…buenísimo.


Frank (sin notar la ironía; distraído)

Qué bien, porque hemos caminado bastante. Desde donde aparcamos el coche hasta aquí hay media milla.


Telly

Yo creo que más. Esto está en el intestino del mundo. (Se quita los zapatos y estira los dedos de los pies). Si llego a imaginarme que ibas a traerme por semejantes andurriales me pongo algo más cómodo.


Frank

Bueno, mujer, quería darte una sorpresa. ¿Qué necesidad hay de estar rodeados de gente y de bullicio todo el tiempo? Y tú te ves bonita con cualquier cosa que te pongas (Telly sonríe y empieza a relajarse. Va a decir algo, pero Frank continúa hablando) Además, hay que hacer ejercicios. Caminar es una excelente manera de quemar calorías (Observa a Telly de reojo) Seguro que lo que trajiste para merendar está encharcado en grasa, como siempre.


Telly (defensiva)

Encharcado en grasa, no. No exageres. Son burritos de chicharrón, pero preparados con aceite de oliva.


Frank

Y con una cucharadita extra de manteca de puerco. ¡Mi vida, si tú eres la reina del lard!


(Telly se muerde los labios; desenvuelve dos burritos y empiezan a comer. Frank abre una lata de cerveza, se da un trago y le ofrece la botella)


Telly (aparte)

Claro, las cervezas no tienen calorías…como le gustan a él… (Comen y beben en silencio. Se escucha un trueno)


Frank

Parece que va a llover.


Telly (sin mucho interés)

Sí, está feo el tiempo.


Frank (carraspea)

Supongo que te estarás preguntando para qué te he invitado a venir aquí un sábado por la tarde. (Meloso, le rodea los hombros con un brazo. Telly bate las pestañas, esperanzada, y lo mira a los ojos.)


Telly

Ah…me lo imagino (se arregla el cabello, coqueta) Yo tengo mis sospechas, ¿sabes?


Frank (súbitamente nervioso)

¿Sospechas? ¿Sospechas de qué?


Telly

De que tú… de que nosotros…


Frank (serio)

Hay algo que quiero decirte. Tú eres la persona más cercana que tengo en mi vida, Telly. Lo has sido desde que llegué a Albuquerque hace dos años.


Telly (tranquilizada, con añoranza)

¿Te acuerdas de cómo nos conocimos? Recién empezaba yo en el periódico, aquél era el segundo reportaje que hacía y estaba nerviosísima. Pero también un poco cabreada porque el tema que me habían dado era escribir sobre la piscina para ancianos que acababan de construir en el YMCA. ¡Qué asignación más pendeja!


Frank

Sí, llegaste al gimnasio con una cara de pocos amigos que asustaba.


Telly

Yo hubiera querido un asunto con más interés. Algo con gancho para el público, como un incendio o un asesinato…


Mientras Telly habla, la Chica de Blanco entra en escena y se coloca frente a Frank, que se estremece. Es el único que la ve, aunque procura disimularlo. La Chica lleva un vestido blanco flotante y un velo del mismo color; no se le distinguen las facciones.

Frank

(sobresaltado al escuchar la última palabra)

¡Un asesinato!


Telly

Es un decir. Vamos, que escribir sobre muertos y heridos es la única forma de que me den espacio en primera plana. Ya conoces el dicho: If it bleeds, it leads. Mientras más sangriento es un tema, más cobertura recibe (pausa, cambia de tono) Pero aquel día… en cuanto te vi entre el grupo de constructores, se me pasó el enojo súper rápido.


Lo besa. Él le devuelve el beso, aunque no deja de seguir con el rabillo del ojo los movimientos de la Chica de Blanco, que camina despacio por el escenario, mirando debajo de las rocas y escudriñando el sitio.

¡Y el trabajo que me costó entrevistarte! Tuve que usar todas mis mañas y marañas de reportera porque tú no querías decir nada. Ni el nombre querías dar.


Frank

Siempre he sido muy tímido con las mujeres.


Telly

Ya lo he notado.


Se ríen y caen al suelo, abrazados. La Chica de Blanco se les acerca y tira de las ropas de Telly, que no se da por enterada. Se escucha otro trueno y comienza a llover. Telly y Frank se separan.

Telly (aparte)

Qué aguacero más importuno, caramba. Ahora sí que se aguó la fiesta.

(Frank la toma del brazo. Telly se pone los zapatos, se levanta, tropieza con el cactus y se cae. Frank la ayuda a incorporarse y corren a refugiarse bajo los árboles)


Frank

El tiempo es raro en Nuevo México. En Las Cruces, donde viví muchos años, casi nunca llovía en febrero…


Telly (aparte, sacudiéndose la tierra que se le ha pegado al vestido)

Qué hueva. Ahora me va a dar una conferencia sobre cómo es el tiempo en el sur de Nuevo México. (a Frank) Cariño, volviendo a donde estábamos… Cierto que nuestra relación empezó de una manera más bien profesional, pero yo creo que hemos hecho progresos desde entonces, ¿verdad? Y de eso hace ya un año…el tiempo vuela.


La Chica de Blanco se les acerca. Frank hace un movimiento de susto y Telly lo advierte.

No te azores, por favor. No estoy tratando de presionarte, ¿eh? Ya sé que me dijiste al principio que lo nuestro era algo informal y yo lo acepté así, pero…


Frank

No, mi amor, no se trata de eso. Para mí, desde hace varios meses ya pasamos los límites de lo informal. Yo tomo nuestra relación muy en serio. Fue por eso… (se detiene, no sabe cómo continuar)


Telly (contenta)

¿De veras?


Frank

De veras. Pero quiero que sepas que…


La Chica de Blanco, bajo la lluvia, se inclina y escarba en la tierra hasta sacar un cráneo humano, que deja caer a los pies de Telly.

Telly

¡Ay! ¿Qué es eso? (recoge el cráneo) Parece una…una calavera.


(Frank, asustado, no responde y se aparta de ella. Telly le muestra la calavera)


Mira, mira para acá. La arrastró el agua de la acequia. ¿De dónde habrá salido?


Frank (reaccionando violentamente)

Carajo, deja eso. ¡Tíralo!


(Trata de arrebatarle el cráneo, pero Telly no lo suelta. Lo observa, fascinada)


Telly

¿Desde cuándo estará aquí?


Frank

Debe ser de algún animal. Suelta esa porquería. Seguro que está llena de microbios y hasta de bichos.


Telly

De animal, nada, fíjate en la mandíbula. Esto es un cráneo humano. ¡Tenemos que avisarle a la policía!


Frank

¡Estás loca! ¿Qué policía ni qué madres?


Telly

¿Por qué no?


Frank

Porque nos van a echar la culpa a nosotros.


Telly

¿La culpa de qué, Frank?


Frank (amenazador)

Ya te he dicho que tires esa mierda. No te lo voy a repetir.


Telly (asustada)

Calma, calma. ¿Qué te pasa?


La Chica de Blanco, desde el otro extremo del escenario, saca el brazo como para detener un coche que pasa. Se escucha el chirrido de unas gomas al frenar.

Chofer

¿Qué, plebe, los sorprendió la lluvia aquí?


Telly (aliviada al escucharlo)

Sí, la verdad es que no esperábamos este aguacero.


Chofer

¿Quieren que les dé un raite? Porque la tormenta va para largo…


Frank

No, no hace falta.


Telly

Sí hace falta. Tú mismo dijiste que el coche está a casi una milla de aquí. ¿O quieres que nos empapemos? (aprieta la calavera contra el pecho y se dirige al chofer) Siento mucho tener que molestarlo, señor, pero le voy a pedir que nos dé el raite hasta la estación de policía del centro.


Chofer (asustado)

¿Qué pasó?

Frank

¡Nada!

Telly

Encontramos unos restos humanos.

Frank

Oiga, imaginaciones de ella, usted sabe cómo son las mujeres de alborotosas. Ese cráneo debe ser del tiempo de los asentamientos navajoses, si es que es humano.

Chofer

A mí me parece bastante humano (Pausa) Bueno, monten, ni modo.

Telly

Gracias, señor.

Frank

Carajo.


Telly y Frank salen y se escucha el sonido del motor de un coche que se aleja.
La Chica de Blanco sonríe, sola en el escenario.




¿Te interesa leer el resto de la obra? El siguiente enlace te llevará a la publicación original en Label Me Latina/o:

http://labelmelatin.com/wp-content/uploads/2017/03/Teresa-Dovalpage-Las-muertas-de-la-West-Mesa.pdf



Teresa Dovalpage nació en La Habana y ahora vive en Hobbs, Nuevo México, donde es profesora universitaria. Tiene un doctorado en literatura latinoamericana por la Universidad de Nuevo México. Ha publicado doce novelas y tres colecciones de cuentos. NBC News seleccionó Queen of Bones (Soho Crime, 2019) como uno los diez mejores libros latinos de 2019. De la misma serie son Death Comes in through the Kitchen (2018), Death of a Telenovela Star (2020) y Death under the Perseids (2021). En su lengua materna ha publicado Muerte de un murciano en La Habana (Anagrama, 2006, finalista del Premio Herralde), El difunto Fidel (Renacimiento, 2011, premio Rincón de la Victoria en España), La Regenta en La Habana (Grupo Edebé, 2012), Orfeo en el Caribe (Atmósfera Literaria, España, 2013) y El retorno de la expatriada (Egales, 2014).