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XÓCHITL LAGUNES: La noche nunca termina, de Enid Carrillo.


Imagen: Portada del libro La noche nunca termina de Enid Carrillo, de la librería Margarita Michelena.



En las materias de poesía nos enseñaron que las escritoras y escritores correspondemos a alguno de los elementos de la naturaleza dependiendo de una serie de características que usamos, de manera consciente o inconsciente, en nuestros textos. A través de esta característica conectamos con nuestra energía creativa y con nuestro entorno. Como dice Corvent Dallas: agua al agua, tierra a la tierra, viento al viento, fuego al fuego. La personalidad, el carácter, el talante, todo nace de ese elemento. No supe que Enid Carrillo era tierra cuando la conocí, pero de inmediato la sentí así cuando entré en La noche nunca termina.


Se trata de un volumen pequeño, apenas de cincuenta y tres páginas, en el que Enid nos cuenta siete historias que parecen cotidianas e inverosímiles a un tiempo. Historias comunes que se vuelven profundas en el tejido de sus peculiaridades. En algo nos recuerda la magia inherente a la narrativa de Elena Garro, lo mismo que a las historias que las abuelas nos contaban cuando la luz artificial aún no era algo común. La portada nos recibe con colores de la noche, pero el azul del infinito en algún punto se diluye y se transforma en negro. Negro como la tierra en la que los insectos se ocultan del peligro. Negro como la tierra que nos da de comer. Negro como la tierra maldita sobre la que estas historias se entretejen. Leer «Mogotes», «Cataplasmas de olvido», «El árbol de los secretos», «La última boda», «El dolor del carmesí», «Sanadora» y «Los sueños de Evangelina», es escuchar los susurros de la tierra o de alguno de sus habitantes: una gallina ciega que mordisquea raíces, una oruga oculta de algún depredador, un ratón en busca de alimento, una serpiente preparándose para cazar.


Pero leer a Enid también es ir más allá: escuchar a la tierra que sostiene la vida en su permanente latido de oscuridad; oler el petricor que escapa a la sequía en las capas más profundas del suelo rural; recorrer las nervaduras de las hojas de un árbol para conocerlo entero por dentro. Ese árbol, esa tierra, ese olor, testigos todos de las historias que La noche nunca termina cuenta.


Esta breve colección de cuentos fue galardonada en 2018 con el premio estatal de cuento Ricardo Garibay, otorgándole a Enid un muy merecido espacio entre las narrativas más íntimas de este tiempo.





Xóchitl Lagunes es autora de las novelas cortas Ojos de gato (Proyecto Literal, 2016) y Aprovéchate de mí (Premio Nacional de Novela Joven José Revueltas 2020, publicada en 2022) y la colección de cuentos Un pájaro en el ojo (Casa Futura Ediciones, 2021). Sus cuentos forman parte de las antologías Materna (Fondo Blanco, 2022) y Liminales II (Casa Futura Ediciones 2023). Ha publicado cuentos, relatos, ensayos y poesía en Cronopio, El Universal, Tierra Adentro y El Beisman. Es cofundadora de la revista digital Semillas de Sauce, editora y colaboradora en Anfibias Literarias, autora para la plataforma Pathbooks-Live your own story y parte del consejo editorial de Tejiendo Historias, con las publicaciones Destejiendo heridas (2021) y Medusas (2022). Fue jurado para la convocatoria de crónica ficticia Territorios, sobre la obra del fotógrafo Santiago Arau.

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