MARIMAR LÓPEZ ALMAGRO: Tres poemas.


Imagen: Xóchitl Lagunes.



SE ARRUGA

Se arruga el paisaje de espuma,

tejido orgánico,

para poder pasar a través de un segundo.

Fue un rato de vida. Ahora es otro.

Esos pasos que no has dado

hacia mí

se han convertido en el camino por el que te has ido yendo.

Contigo

la vida se me ha llevado ciertas combinaciones de colores y la reserva de fotos bonitas que siempre llevaba a mano en el móvil,

mías, encontradas por ahí en un ribazo o bajo las nubes callejeras.

Te vas diluyendo por propia elección

y las libélulas se están transformando en tristes y exactos

insectos odonatos.

Estoy hablando con un fantasma,

o conmigo misma,

duele menos así,

cuando creo que te he tragado y no es verdad que andas por ahí

indiferente.

Todo esto da igual,

no tiene final al no haber empezado nunca,

como el vacío,

nuestra

soñada

histo

ria

de


am

o

r.





QUÉ SABORES EXTRAÑOS

¡Qué sabores extraños los de la poesía!

Que cuencos gigantes de aromas líquidos

se transparentan en el paisaje

y ya no es el mismo,

ni plano

ni familiar

ni sorprendente,

se pierden de golpe las palabras.

Ahí está la poesía,

empezando de cero a hablar.

Lo que no se ha dicho nunca.

Ahí empieza la poesía de mis gramíneas,

del cielo,

de sus nubes empapadas de rosa: en trance.

Ellas, no sé. Yo sí.





NO TE BUSCO

No te busco, es verdad.

No por pereza, es que

el dolor duele menos si no se dobla.

Por eso todos acabamos llevando la cabeza

tan alta en algunos tramos.

Y ahí está la ternura, ahí llega

desde el rincón,

doblándose ella misma para alcanzar una mejilla,

doblándonos a nosotros,

al futuro,

al pasado,

a la ironía,

doblando al tiempo para jugar con él.

Llevo un remolino a la altura del estómago

que se come el mundo

o se esconde en la nada más

sombra.

No tiene término medio.

En el término medio no existe más que la distancia que nos separa.

El arcoíris que nos dibujamos el uno al otro para enlazarnos está en los extremos,

en realidad.

En el término medio solo existe la censura.

Llevo un remolino a la altura del estómago

y la cabeza bien alta

para no enterarme del remolino,

como si no fuera mío.

Como si se hubiera vuelto a vivir a tu estómago,

donde nació.

La corriente siempre acaba en un puerto, la que atraviesa alma y estómago acaba en el descosido de tu sábana de fantasma, ese roto que te da un aire inequívoco a duda, desconcierto y familiaridad.

Te trago, te llevo. Sabes áspero.






MARIMAR LÓPEZ ALMAGRO estudió Geología y hoy se dedica a la escritura. Ha publicado tres libros, el primero de ellos, en coautoría y de carácter técnico, del año 199, titulado "Vertederos y basureros de Aragón", con Mira Editores de Zaragoza. En el año 2021 dos poemarios firmados con el seudónimo MARIMAR LÓPEZ ALMAGRO: "Cada lágrima pedía una palabra (Editorial La Equilibrista) y "Hace muchos cielos que las nubes te susurran en mi oído" (Editorial ESPOESÍA).