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LESLI MEJÍA: Los detectives incómodos, de Ana Claudia Molinari


Imagen: Chilango.

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Detectives incómodos de Ana Claudia Molinari ofrece una perspectiva femenina del canon literario, de la escritura y de la lectura. Es una obra metaficcional porque intencional y sistemáticamente atrae la atención al hecho de que es ficción, con el propósito de cuestionar la línea entre ésta y la realidad. Es una obra, por lo tanto, que se reconoce a sí misma como una traducción de las experiencias y los hechos al papel, así que es simultáneamente ficción y un análisis de lo que es la ficción. La metaficción es una característica posmoderna que se utiliza constantemente en textos que se consideran subversivos; unos ejemplos incluyen Del amor y otros demonios de García Márquez, El libro vacío de Vicens, La insoportable levedad del ser de Kundera y Orlando de Woolf.


Algo que Los detectives incómodos también hace de manera intencional es explorar el canon literario latinoamericano desde una posición muy personal e íntima. La narradora, que se revela al final como el alterego Ana Potentino, constantemente ofrece lecturas basadas en afectos, en sentimientos, en erotismo y placer, planteando una metáfora entre el enamoramiento y la admiración hacia un escritor. Sin embargo, su postura personal es también política porque enfatiza la politización de las obras y los autores que discute, además de que ofrece reflexiones respecto a las formas en que el patriarcado atraviesa no solo los textos sino sus lecturas de ellos. Parece casi satírico: el estereotipo de la mujer que todo lo vuelve sentimental, que solo existe para amar, es personificado sin dejar de sugerir planteamientos políticos, tales como que «casi siempre hay una mujer compartiendo o haciendo posible la escritura de un escritofilo» (p. 5).


Por último, relacionado a su calidad metaficticia, la obra juega con los géneros literarios, transgrediéndolo al presentar textos que pueden ser cuentos o ensayos, ficticios o argumentativos, casi académicos de vez en cuando. Adopta diferentes voces, como la de un vagabundo erudito y la de Bukowski, así que puede considerarse literatura, pero sus observaciones la hacen crítica y los detalles de las vidas de los autores la hacen hasta biografía. El formato de ensayo entrecruzado con la narrativa alude precisamente a cómo las obras metaficcionales se analizan a sí mismas y, por ende, a lo que es literatura en sí.


La obra da su giro más notable en el último capítulo, el cual consiste en una entrevista a la narradora Ana Potentino en la que ella misma admite su calidad ficticia para luego ofrecer su perspectiva del oficio de la escritura; las obras y autores que la han influido; una crítica a la asimilación de este arte al capitalismo, e incluso una crítica a su propia crítica. Lo más importante de este capítulo no es tanto lo que dice Ana, sino lo que su revelación autoconsciente implica: hay una doble capa de ficción en la que existe Claudia, la persona; Claudia, la autora, y su alterego Ana. Me recuerda a otras dos obras metaficcionales: Expiación de McEwan, donde la narradora revela al final que lo leído previamente fue su reescritura con final feliz de una realidad demasiado trágica, y La amante del teniente francés de Fowles, donde el narrador omnisciente realiza distintas pausas en la narrativa para recordarle al lector que lo que escribe es ficción. Estas interrupciones de la diegesis son imprescindibles para un entendimiento que trascienda el texto y le brinde una profundidad que la literatura simplemente ficcional carece. Por lo tanto, Molinari nos presenta un proyecto experimental inconforme con los tradicionalismos del canon literario que, a su vez, es el tema central de la obra, lo cual subvierte no solo las expectativas de quienes leemos, sino también de quienes, como Molinari, escribimos.




Nota: Lesli, la autora de la reseña, nos ha compartido los siguientes enlaces referidos a la obra de Ana Claudida Molinari y a la editorial que la publica:


Entrevista sobre el manual feminista Diccionaria en Reporte Índigo: https://www.youtube.com/watch?v=jzGpi5W3LJU





Lesli Mejía es traductora, docente y editora. Estudió Literatura Inglesa en la UNAM y en la Universidad de Cardiff, así como una maestría en Subjetividad en la Universidad de Buenos Aires. Se enfoca en la crítica literaria y social con perspectiva de género, centrándose en la teoría y praxis de la poeta Audre Lorde. Además, colabora en la editorial Espejo Somos y ha publicado cuentos en revistas literarias en línea.


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