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ANA LAURA BRAVO: Lo divino entre líneas



Hay algo profano en ser mujer. Algo siniestro en un cuerpo que sangra sin estar herido ni enfermo, como un mero recordatorio de la muerte. Pero también hay algo divino en su capacidad de abrirse, casi hasta romperse, para convertirse en un portal y dar vida. Courbet lo pintaría así: L'Origine du monde, el origen del mundo. Mariana Orantes presiente esa doble naturaleza a través de los mitos con que, a lo largo de los siglos, se ha tratado de explicar a la mujer. Paniske (2022) es un conjunto de ensayos editados por An.alfa.beta y la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), en los cuales Orantes reflexiona sobre el misticismo en torno a las mujeres, eternas y actuales, madres y asesinas, milagrosas y pecadoras. Porque, como reafirma en el subtítulo de su libro, al final, todo está lleno de Diosas.


Para comprender lo humano, debemos partir por lo sagrado: mitología a la inversa. A lo largo de los cinco ensayos que conforman Paniske, la autora se remite a los personajes de los mitos y tragedias para comprender el placer, la culpa y el éxtasis que atravesamos desde la experiencia disidente de ser mujer. Al comienzo del libro, cuando la autora invoca a Venus, diosa del amor y la belleza, pero también de la fertilidad (la creación), no sólo lo hace para pedir su inspiración, sino que su solicitud abarca la interrogante con que entreteje los distintos temas de esta antología: ¿qué significa ser mujer y cuál es el precio por serlo?


En una mezcla de súplica y reclamo, Orantes le pregunta a la diosa romana, “si todas hemos sido sacrificios a tu templo, ¿cuándo extenderás entonces hacia nosotras la luz divina?”. La mujer como sacrificio es encarnada, a la vez, en la figura de la madre que renuncia a sí misma para cuidar de sus hijos, y en la de la mártir, a quien se castiga por un pecado que no es suyo, sino del mundo que la juzga en lugar de salvarla. En su Poema para Claudia Mijangos, Sebastián Macías escribe: “Ella sabe de la inocencia”. El para siempre breve instante que separa a la madre que arropa a su hijo dormido, de la que le cercena la mano antes de asesinarlo.


Orantes expande los pies de página de sus lecturas como si invitara a mirarlos con una lupa. En una frase en latín encuentra suficiente espacio para analizar la poca piedad con que manejó el caso de la llamada Hiena de Querétaro, cuyo epíteto remarca la manera en que la sociedad despoja de su humanidad a quienes transgreden el arquetipo femenino de pureza y resignación infinita. Por toda elección de su destino, las mujeres deben elegir entre ser santas o paganas, a sabiendas de que lo segundo implica también el rechazo y la estigmatización. Una contradicción a ese catolicismo del que aprendimos que “lo divino también se pudre y los dioses también mueren”. Nada más cercano a lo divino que enloquecer y corrompernos.


Los excesos y la pérdida de sentido también constituyen una forma de adoración. La del dios Baco, por ejemplo, cuyo heredero, el dios Pan, en su versión femenina, da nombre a la antología. Paniske representa una criatura desordenada, natural, un tanto salvaje, predispuesta a los placeres de la carne y obediente a su egoísmo, en oposición a la figura sumisa y abnegada con que se ha educado a las mujeres incluso desde la época en que las diosas vivían en el Olimpo. A diferencia de las vírgenes que penden en cuadros de arte sacro, y las que se convierten en monstruos en el imaginario colectivo, Paniske es lo suficientemente libre para percatarse del hilo que lo conecta todo, “los signos ocultos del rompecabezas humano” que la autora trata de rearmar mediante sus ensayos. En ese sentido su escritura asemeja un collage donde el pasado se intercala con el presente y las diosas aparecen en los detalles más cotidianos y sacrílegos.





Ana Laura Bravo, profesora de medio tiempo y lectora de tiempo completo. Nací en el desaparecido Distrito Federal en febrero de 1994, pero crecí en otros estados, siempre buscando algún camino de regreso a la Ciudad. Estudié literatura en la Universidad Autónoma de Querétaro y en la Universidad de Tarapacá en Chile. Actualmente estudio la maestría en docencia y estoy desarrollando una tesis sobre la enseñanza de la literatura en los bachilleratos técnicos. He publicado en algunas revistas y escribí mi primera novela, Volver al fin del mundo, con apoyo del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) de Querétaro, la cual se encuentra en proceso de reescritura. La literatura es mi laboratorio de libertad y me gustaría que mis textos pudieran hacer que quien quiera que los lea se sienta escuchado.

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